3 years, 2 months, 14 days and 16 hours

El cielo que cubre a Yuriy no es de Juliette para ver. La lluvia, los relámpagos y las estrellas son distintos a los suyos. Ninguno es de sus ojos, no lo serán nunca, pero a Juliette no le hacen falta porque lleva fuego por dentro que es sólo de ella; está calentándole el alma y consumiéndole las nostalgias. Una por una las convierte en cenizas; y sucederá que una noche con un cielo propio y estrellas más brillantes, no habrá más nada, sólo cenizas, suficientes cenizas: Juliette volverá a ser fénix.

Insyriated

ausencias inexcusables

solamente acompañada

a ratos de mi firmeza

y siempre de mi esperanza

– E. Seligson

The hidden tears with which we claim self-control

The silence caused by an unintentional brainstorm

The irony of the hate towards those who are just trying to protect us

The disturbing and constant wondering of whys and hows

The nearly lost humanity of our thoughts.

The hope,

The bittersweet hope that comes with the night and is taken away by the dawn.

Where do you think you’ll be

Where do you hope to be

Where do you expect to be

Where do you need to be

Where do you want to be, when our world comes to its end?

Defensa propia

As my world
Comes crashing down
I’m dancing
Freaking out
Deaf, dumb, and blind

¿Qué hay de malo en detenerse a no sentir? Las letras que no quieres terminan siendo para cualquiera que las quiera aunque así no valgan nada: te extraño. El mundo se nos muere de a poquitos y tú sigues sin permitirme amarte. El mundo se derrumba y se nos va; no a ti, ni a mí, sino a todos, ¿qué sentido tiene entonces escuchar a la razón? ¿Qué de importante tiene la dignidad, el respeto, la madurez o el control cuando se ama en un mundo que agoniza? Cuando se ama sin tiempo y sin por qué y sin nada más que tu ausencia desgraciada que no merece nada de tanto que duele y que persiste. Decir te amos nunca libres de este miedo de mierda a que la ausencia sea aún más intensa, más distante, más cruel y más todo. Amar sin tenerte nunca y amar sin dejar jamás de hacerlo. Amar y perder todo lo que me hace funcionar entre personas que me absorben, que me lastiman, que me aburren y que no entiendo ni quiero entender. A lo mejor por eso te amo así, por verme reducida a instintos que nada tienen que ver con nuestra especie a ratos nauseabunda, a ratos inocente, y a ratitos hermosa.

Dreamers, they never learn. Te extraño tanto y nunca vas a entender mi manera de extrañarte. Te extraño tanto que no me atrevo ni a decirte que te quiero; que no necesito ni hospitales ni medicamentos ni electrochoques ni doctores ni nada. Ni siquiera a ti diciéndome otra vez que lo que yo llamo amor es obsesión. Ni siquiera a mis fantasías respondiéndote que mejor me digas que todo fue un sueño.

Cuando los odios andan suelos, uno ama en defensa propia. Te amo siempre aunque no te sirva nunca de nada. Aunque pienses que cien personas más te aman igual (o mejor). Aunque no lo entiendas. Aunque no te importe. Aunque no lo quieras. Aunque no lo sientas. Aunque no me creas. Te amo sin espacio, sin sentido y sin dimensión. Te amo como nadie ha sido amado antes.

Te amo siempre, pero te amo sin tiempo.

Te amo sin fin, pero te amo sin tiempo.

Te amo eternamente, pero te amo sin tiempo.

Te amo sin tiempo aunque el tiempo no deje nunca de ser el tiempo.

Elektrokrampftherapie

There is no shame in depression

nor in tears

or in anxiety

or in tachypsychia

or in pain

or in hopelessness

or in sadness

or in loneliness

or in wrongly believing that death could fix it all.

There is no shame in being different

nor in feeling too much

or in missing

or in being left behind

or in crying so much, your skin burns.

There is no shame in the tiredness of others,

however, there should be shame in apathy

and in arrogance

and in cruelty

and in stigma

and in the dumb ignorant prevailing believe that a depressed person is depressed by choice.

IMG_6995

Viento

La madrugada fue apagando mis recuerdos.

J. Rulfo

¿Qué es eso que tienen las noches inquietas y que nos llenan de calma? Juliette no sabe si Yuriy duerme, no sabe si está en casa, no sabe si está cerca o si están compartiendo una dimensión, pero algo le hace creer que él también escucha al viento en ese instante. Es como si cada corriente llevara más bien agua de un mar lejano, de un mar que a Juliette no le gusta más que para escucharlo hasta que se le calmen las ideas.

– Llévame al mar un día ¿quieres? – le dijo hace tiempo con un suspiro -. Arréglame la infancia y tapízame de protección y de sueños sólo míos. Desbarátame. Desmenúzame el alma con cuidado pero sin miedo, tomándote la eternidad si tú quieres, hasta dejarme libre de esas espinitas que llevo enterradas bien profundas y que ya me duelen sin dolerme.

– ¿Y si no te duelen, para qué quieres que te las quite? – se burló Yuriy con desgana.

– Porque no soporto que te astillen cada vez que me abrazas.

Fue la última vez que conversaron. Al otro día Juliette partió a la mina sin llevar nada consigo, ni siquiera una muda, ni siquiera una despedida, porque pareciera que en su vida no hay sitio más que para la distancia y para los años. Sin embargo, en noches como esta, en noches donde nada merece la pena, salvo el viento, ella quisiera llamarlo para despedirse. Para decirle que se siente feliz de que el viento no desista. Que espera a oscuras que choque fuertemente contra su ventana y se infiltre de a poquitos, como si quisiera despertarla apenas lo suficiente para volver a dormirla con su arrullo. Pero Juliette tiene miedo de que Yuriy le diga otra vez, como con fastidio, como con desaire; que no ha cambiado nada por hablarle del viento y del mar y de su infancia y del planeta. Ella, en cambio, no quisiera que Yuriy dejara de ser quien es; y apretando los ojos repite entre dientes “¡ojalá no lo hagas nunca! Y seas fuerte, libre y sin miedo como lo es el viento. Y te escabullas por mi ventana un día. Y me arrulles hasta dejarme la memoria tranquila.”