Last Days.

Soy. El pequeño sabor que nos dejó el fin de semana en la boca. La ciencia. Los años. El día en que me dijiste que mejor besara a otra. Una llama apagándose debajo de la lluvia. La calma después del ácido. El dolor de todo lo que hemos perdido. Una mañana. Una tarde. El día en que vomitamos nuestro destino. […] Estamos en un fin de semana cualquiera. Con la noche rompiendo olas en tu conciencia. Y la ciencia. Los años. El día en que me dijiste que no podíamos amarnos. Fuimos adultos. Juguetes. Un chiste viejo que terminó en insulto. Para vivir del cielo. Las risas. La vida caminando en forma de desdicha.

– A. López, Estrobos.

Lo recuerda usando una camisa azul marino, con una chica barata sentada en sus piernas, viéndola entrar a la habitación y desapareciendo al mundo, poseyéndola desde el primer segundo, convirtiéndola en éter siendo él fuego. Qué mundo inútil aquel en el que se encontraba sumergida. Sin Robertos. Sin deseos. Sin cuentos en la madrugada. Sin sexo en un hotel con las ventanas abiertas. Sin disociación. Sin delirio. Sin desesperación. Sin descontrol. Sin cumplidos médicos por la claridad de las escleras. Sin sangre en las sábanas. Sin protección. Sin crueldad. Sin trucos de magia. Sin besos en las piernas.

Lo recuerda mientras escucha por vigésima vez la misma canción, queriendo dar la vida, for what it’s worth, con tal de escucharla una sola vez más pero a su lado. Recuerda ese mundo de mentira, de papel, de responsabilidad, de planes, de estructura, de calma; y es ajeno. Ajeno a la ansiedad, al deseo, a la necesidad, al sueño, al fuego. Ajeno a sus manos jalando su cabello.

Lágrimas al interludio. Llanto por el resto que aburre; y es que el resto no duele, el resto no importa. Lo que duele es él en los labios de otras.

Lo recuerda usando una camisa blanca, quitándole las medias, poniéndola contra la pared al subir la escalera, dándole un beso que ella esperó toda la vida para recibir, acariciándole las piernas. Y ya no quiere respirar, ya no quiere llorar, ya no puede sentir. No volverá a sentir, porque él ya no existe. Y entonces ella tampoco existe. Existirá Juliette y existirá el tiempo, como existe la guerra y como existe el silencio.

 

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